El hermano del novio de Michaelle Reid
Piers Danvers la había dejado plantada ante el altar, pero Rafe Denvers, su hermano, estaba esperando para ocupar su lugar. Rafe era el hermano mayor y cabeza del imperio familiar, y precisamente había sido el quien había convencido a Piers de que la abandonase. Y con esa misma determinación, insistía en que se casara con él.
La primera vez que la leí fue hace muchos, muchos años. La
primera vez disfruté muchísimo su historia, y para mí fue unas 5 estrellas.
Siempre recurría a ella para salir de un bloqueo lector,
pero esta vez, algo cambio.
Tal vez hayan sido las velas sopladas, o la convicción de un
mundo donde las mujeres sean igualmente validadas que los hombres; (lo más
probable es que haya sido un poco de cada), pero esta vez, no la he disfrutado
como antaño.
Siempre suelo marcar las frases, párrafos o momentos que me
gusten; estos días con El hermano del novio de Michelle Reid, ha sido lo
contrario: he estado marcando todas las frases, párrafos y momentos donde Shaan
y Rafe, los protagonistas de esta historia, son una bandera roja.
Quiero avisar, esta reseña contiene spoiler, porque sin
ellos no se puede explicar esta historia, al menos yo no puedo.
Este es el punto donde todo empieza; la pluma de Reid
empieza a escribir.
No es hasta el final del libro donde se descubre por qué
Piers Danvers dejó a Shaan, y permitidme adelantarme para hacerme entender,
porque sin ese misterio todo es demasiado plano.
El amor, el amor que siente Rafe Danvers por Shaan, es el
motivo del plantón, y tomándome mis libertades, quiero proponer un nuevo
título, La novia de mi hermano, porque de eso se trata toda la novela.
Rafe es el estereotipo de “macho alfa”: musculoso, alto,
exitoso, serio, dominante, con una presencia poderosa…
Y Shaan, bueno, no se expresa mucho de ella; desde el
principio hasta el final está bajo la influencia de Rafe, eso dificulta su “yo”
antes de él.
Rafe quiere a Shaan y no se le ocurre otra cosa que casarse con ella, ayudándose de ese momento de vulnerabilidad que experimenta.
Aturdida por los acontecimientos recientes, Shaan no hace otra cosa que acceder a todo lo que Rafe le dice.
Y eso se expresa muy bien momentos antes de la boda, donde, vestida ya de novia, el narrador menciona que Shaan no se reconoce en el espejo y que parece ser otra persona.
Con el paso de las páginas te das cuenta de que Shaan siempre va detrás de Rafe y no me refiero solo al caminar.
Una frase de Rafe fue:
“Las pastillas solo sirven para dormir los problemas. No para solucionarlos”.
Bien, toda la razón, pero ese argumento carece de base cuando desde el principio le hace tomarse esas pastillas.
También durante la obra, es él quien elige la ropa que se pondrá ella. Llegando Shaana a expresar:
“[…]Tenía la impresión de no saber ya quién era en realidad Shaan Saketa, porque la señora de Rafe Danvers era una persona completamente distinta[…]”
Shaan Saketa se vuelve una posesión de Rafe Danvers.
Y ya finalizando, pues, no quiero extenderme mucho, Rafe nunca le cuenta a Shaana que la quiere; es más, que ella lo sepa, es para él una pérdida de orgullo. Prefiere vivir con el secreto a expresar lo que realmente siente.
Mientras él vive ocultando secretos, sale por su boca:
“[…] Hay otra cosa que se llama compartir. Compartir lo bueno y lo malo. Y otra cosa que se llama hablar… Hablar de los problemas e intentar arreglarlos[…]”
Estas son algunas menciones; hay otras, no quiero extenderme.
Al final, Shaan se quedó siendo la esposa de un hombre que solo pensaba en sus deseos, un hombre que, al enfadarse, hacía que ella retrocediera del miedo, un hombre que le exigía un comportamiento que ni él tenía.




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